¿Por qué yo te puedo ayudar?
Soy Margarita Córdoba, fundadora de yoga con marga, autora del libro “Yoga para el embarazo y el parto” de la editorial Círculo Rojo, que es la mayor guía jamás escrita sobre el embarazo y el parto. Soy profesora de yoga y relajación, especializada en yoga para embarazadas. He preparado a decenas de mujeres el embarazo, el parto y el expulsivo con un éxito rotundo. También soy experta en dietética vegetariana saludable y llevo 30 años investigando para que el embarazo y el parto sean una experiencia única e irrepetible, sin miedos ni inseguridades. Y, además, he pasado tres veces por lo mismo que tú. Y ahora te voy a contar como empezó todo: Desde que tengo uso de razón, veía a mi padre hacer posturas de yoga de difícil ejecución, ya que él era profesor de yoga. Vivía rodeada de libros de yoga, incluidos los del gran maestro Ramiro Calle, es el primer autor que recuerdo cuando era niña, los empecé a leer siendo más mayor, sobre todo libros de yoga mental. Me gustaba mucho empaparme de todos esos textos que me hacían sentir muy bien. Posteriormente me quedé embarazada de mi primera hija, me invadían los miedos y la incertidumbre. Pensé que en la preparación al parto me iban a ayudar. Por lo que fui a un “centro de salud”, me asomé y había como unas 80 mujeres. Tenía tantas dudas… ¿Podría preguntar mis dudas y resolver mis problemas con solo una matrona para tantas mujeres? Necesitaba un trato más personalizado, por lo que me fui a una clínica donde pagué un curso de preparación al parto por un precio muy elevado. El caso es que acabé el curso y estaba igual que empecé, o peor. Me explico, yo estaba trabajando, y no solo me dio ciática y lumbago, sino que los 4 ejercicios mal enseñados que me dieron, no me sirvieron para nada. Pero lo bueno llegó en el momento de aprender las respiraciones para el parto. Cuando me dijeron que empezara a jadear me dije: esto no puede ser, ¡esto está totalmente equivocado! Pero si jadeo no me llega oxígeno a los pulmones y por ende no me llegará a la sangre y por tanto tampoco no le llegará a mi hijo. Si no le tengo bien oxigenado tendrá problemas no solo físicos, también mentales. Me dije: Esto no puede ser. Tiene que haber otras respiraciones más indicadas para el parto y el expulsivo. Por lo que ahí, me puse a investigar. Compré un montón de libros, que encima de ser super aburridos, no me solucionaban nada. Entonces me empezaron a regalar libros, pero después de leerlos me quedaba igual. Todos hablaban más o menos de lo mismo, que si el bebé se chupa el dedo a los 5 meses, que si oye, que si te tienes que alimentar bien. ¿Pero cómo? Ningún libro, ningún curso me daba soluciones. Te decían: Tienes que hacer ejercicio, pero, ¿Qué ejercicio? ¿Se adaptará a mí? No todos somos iguales ni podemos hacer los mismos ejercicios. La carne por instinto la rechazaba y empezaron a decirme que mi hija no iba a nacer bien, que yo no iba a aguantar el embarazo. Cada vez que investigaba o me daban consejos me quedaba aún más confundida. No encontraba preparación física, psíquica, emocional, dietética, medianamente aceptable. Por lo que empecé a investigar concienzudamente. Porque no entendía por qué en una etapa tan importante de la vida, no había una formación un poco fiable y práctica que fuera efectiva, por lo que decidí hacerla yo.

¿Por qué yo te puedo ayudar?

Soy Margarita Córdoba, fundadora de yoga con marga, autora del libro “Yoga para el embarazo y el parto” de la editorial Círculo Rojo, que es la mayor guía jamás escrita sobre el embarazo y el parto. Soy profesora de yoga y relajación, especializada en yoga para embarazadas. He preparado a decenas de mujeres el embarazo, el parto y el expulsivo con un éxito rotundo. También soy experta en dietética vegetariana saludable y llevo 30 años investigando para que el embarazo y el parto sean una experiencia única e irrepetible, sin miedos ni inseguridades. Y, además, he pasado tres veces por lo mismo que tú.
Y ahora te voy a contar como empezó todo:
Desde que tengo uso de razón, veía a mi padre hacer posturas de yoga de difícil ejecución, ya que él era profesor de yoga. Vivía rodeada de libros de yoga, incluidos los del gran maestro Ramiro Calle, es el primer autor que recuerdo cuando era niña, los empecé a leer siendo más mayor, sobre todo libros de yoga mental. Me gustaba mucho empaparme de todos esos textos que me hacían sentir muy bien. Posteriormente me quedé embarazada de mi primera hija, me invadían los miedos y la incertidumbre. Pensé que en la preparación al parto me iban a ayudar. Por lo que fui a un “centro de salud”, me asomé y había como unas 80 mujeres. Tenía tantas dudas… ¿Podría preguntar mis dudas y resolver mis problemas con solo una matrona para tantas mujeres? Necesitaba un trato más personalizado, por lo que me fui a una clínica donde pagué un curso de preparación al parto por un precio muy elevado. El caso es que acabé el curso y estaba igual que empecé, o peor. Me explico, yo estaba trabajando, y no solo me dio ciática y lumbago, sino que los 4 ejercicios mal enseñados que me dieron, no me sirvieron para nada.
Pero lo bueno llegó en el momento de aprender las respiraciones para el parto. Cuando me dijeron que empezara a jadear me dije: esto no puede ser, ¡esto está totalmente equivocado! Pero si jadeo no me llega oxígeno a los pulmones y por ende no me llegará a la sangre y por tanto tampoco no le llegará a mi hijo. Si no le tengo bien oxigenado tendrá problemas no solo físicos, también mentales. Me dije: Esto no puede ser. Tiene que haber otras respiraciones más indicadas para el parto y el expulsivo. Por lo que ahí, me puse a investigar.
Compré un montón de libros, que encima de ser super aburridos, no me solucionaban nada. Entonces me empezaron a regalar libros, pero después de leerlos me quedaba igual. Todos hablaban más o menos de lo mismo, que si el bebé se chupa el dedo a los 5 meses, que si oye, que si te tienes que alimentar bien. ¿Pero cómo? Ningún libro, ningún curso me daba soluciones.
Te decían: Tienes que hacer ejercicio, pero, ¿Qué ejercicio? ¿Se adaptará a mí? No todos somos iguales ni podemos hacer los mismos ejercicios.
La carne por instinto la rechazaba y empezaron a decirme que mi hija no iba a nacer bien, que yo no iba a aguantar el embarazo. Cada vez que investigaba o me daban consejos me quedaba aún más confundida. No encontraba preparación física, psíquica, emocional, dietética, medianamente aceptable. Por lo que empecé a investigar concienzudamente.
Porque no entendía por qué en una etapa tan importante de la vida, no había una formación un poco fiable y práctica que fuera efectiva, por lo que decidí hacerla yo.

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